El Norte de la Patagonia chilena: difícil y poco recorrida, una región llena de sorpresas, atravesada de norte a sur por la carretera austral, con la laguna San Rafael y su glaciar del mismo nombre, el glaciar Pie XI, el cerro San Valentín, Caleta Tortel, los fiordos de Patagonia y Puerto Edén, accesible únicamente en barco.

Glaciar antiguo en la Patagonia chilena

A menudo dejada de lado por los viajeros que se apuran para llegar al Sur de la Patagonia chilena. No puedo más que alentarlo a aventurarse a una expedición única.

Fuera de los senderos tradicionales en el norte de la Patagonia chilena

El Norte de la Patagonia chilena es de difícil acceso y le propondrá circuitos realmente fuera de los caminos tradicionales. Dura, bella, tradicional, esta tierra de montañas y de glaciares, de canales y de fiordos, de bosques y cría de ovejas, vecina de miles de islas inhabitadas, yacimiento de los confines meridionales del continente, perfectamente aislada de todo y bien conservada mas allá de los últimos cambios producto de la civilización.

Es “otra” Patagonia, una versión que me encanta, rica en intercambio. Forma un moño delgado de unos 50 km de ancho y 800 km de largo. Enclavada entre los Andes y el Pacifico. Comprimida por los fiordos, las montañas y los campos de hielo, el transporte por vía terrestre se vuelve prácticamente impracticable en una gran parte del territorio. Las pocas rutas terrestres que unen esta parte del mundo pasan por Argentina. Delimitada al sur por glaciares y al norte por Puerto Montt, esta Patagonia le abre la puerta hacia la la Patagonia salvaje.

Incluso si esta Patagonia “sufre” de un aislamiento y retroceso producto de la ruptura, debido a una geografía cruel, entre la parte meridional de la región y el resto del territorio continental chileno, la belleza está presente en cada rincón.

Aunque poco descrita en las guías turísticas, esta región es única ya que le permitirá descubrir un inmenso campo de hielo “Campo de Hielo Norte” (4.400 km²).

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