La Región de Atacama se extiende hasta el extremo norte de Chile. Esta región enclavada entre el Océano Pacifico y el altiplano le reserva grandes sorpresas durante su viaje por Chile.

Región de Atacama y el Gran Norte chileno

En el recorrido habrá: vicuñas, alpacas y flamencos rosas, desiertos de sal tales como el de Surire y de Coipasa, Atacama, numerosos volcanes, reservas naturales como el parque Lauca, aguas termales y pequeños pueblos fuera de tiempo.

El Gran Norte chileno

El gran norte es una de las regiones de Chile que yo prefiero. Me gustan esos hermosos paisajes y las personas que podemos conocer en los pueblitos del Altiplano.

En cada una de mis visitas quedo fascinado. Esta zona comienza en la frontera peruana y continua a través del desierto de Atacama, que se muestra como el lugar más seco de la tierra ya que en algunas partes de este territorio no llueve nunca. Una neblina ocasional provoca la poca humedad existente. Excepto por las ciudades del litoral, los oasis son los únicos poblados.

El museo arqueológico de Azapa en San Miguel reúne una colección de momias de 8.000 años. Marcada por enormes geoglifos, la ruta que lleva al Altiplano conduce a una inmensa planicie situada a 4.000 metros de altitud. Es aquí que viven los indios Aymaras desde tiempos ancestrales llevando adelante criaderos de llamas o alpacas.

En el Parque Nacional Lauca, lugar declarado reserva mundial de la biosfera, los esperan miradores asombrosos. Encierra unos volcanes impresionantes y uno de los lagos más altos del mundo. Esta región tiene un ecosistema protegido y rico en fauna y flora típica del lugar. Es posible encontrar flamencos rosas de Chile y patos salvajes, así como diferentes especies pertenecientes a la familia de la llama como las vicuñas y los guanacos. Más allá del pequeño pueblo de Parinacota se alcanza la extensa planicie del Salar de Surire.

Podrá degustar una gran variedad de productos locales del Altiplano tales como aceitunas, queso de cabra, quínoa que es el “pochoclo” de los Aymaras, jugo de mango y de “guayaba”, y muchos otros.

¡Esta región del norte chileno le dará la impresión de estar sobre el techo del mundo!

San Pedro de Atacama

Los principales sitios en los alrededores son los desiertos de sal de Atacama y de Tara, los géiseres de el Tatio, las lagunas altiplánicas, los valles de la Luna y de la Muerte.

Región de una belleza excepcional, durante mi visita necesitaba un contacto que me recibiera en esta región de Chile… conservo muy bien el secreto de su nombre pero ¡la calidad y la originalidad estarán presentes! San Pedro de Atacama y sus alrededores, es una región que marca cada uno de los viajes a Chile, ya sea por la belleza de sus paisajes como la riqueza de su historia y tradición.

La guerra del Pacifico (1879 – 1884) convirtió este territorio en una región definitivamente chilena. San Pedro era uno de los lugares más ricos del mundo en términos de yacimientos de cobre, la explotación de las minas constituye la piedra angular de la economía local. La mayor mina de cobre a cielo abierto se encuentra en Chuquicamata, cerca de Calama. El transporte y el comercio, la transformación del polvo de pescado y el turismo a pequeña escala son otros de los recursos económicos de la región.

El pueblo oasis de San Pedro de Atacama es el punto de partida ideal para descubrir las joyas de la naturaleza esculpidas en el desierto de Atacama y la alta Cordillera de los Andes. Sus callejuelas y sus casas típicas de barro hacen de este, un lugar pintoresco. Uno de los sitios de la región, el Valle de la Luna, rodeado de dunas de arena y de cristales de sal corroídos, evoca sin dudas un paisaje lunar así como el gigantesco Salar de Atacama con sus cortezas de la sal blancas y rugosas.

Desde el amanecer, los Géiseres de Tatio ofrecen un espectáculo grandioso. Situados a 4.300 metros de altitud, enmarcados en un paisaje donde se levantan los majestuosos picos de la Cordillera de los Andes, violentos chorros de vapor brotan de las cuencas burbujeantes. A lo largo de los paisajes, el viajante cruzará vicuñas y vizcachas que viven en esta gran extensión del Altiplano. Tendrá la ocasión de descubrir paisajes deslumbrantes repletos de magníficos lagos color esmeralda y de volcanes coronados de nieve; podrá también recorrer, desviándose por algún camino o un valle, los vestigios de sitios que datan de la época pre colonial.

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