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Tres niños en las alturas del Llullaillaco Tres niños en las alturas del Llullaillaco Tres niños en las alturas del Llullaillaco

Tres niños en las alturas del Llullaillaco

En el año 1999 los arqueólogos encontraron en una cumbre argentina, los restos intactos de tres niños que habían sido sacrificados por sacerdotes incas cinco siglos antes. Inmortalizados en el hielo, estas tres pequeñas momias representan un momento en la historia de los Incas y de sus rituales. Este descubrimiento arqueológico tuvo lugar a 6.739 metros de altitud, en la cumbre del Llullaillaco, en la cordillera de los Andes. El Llullaillaco o Llullay-Yacu es el tercer volcán activo más alto del mundo, luego del Monte Pissis y el Ojos del Salado. El volcán se encuentra en los Andes en la frontera entre la Argentina (en la provincia de Salta) y Chile (en la II da región de Antofagasta). Es el sitio arqueológico más alto del mundo.

Para los Incas, los sacrificios de niños no servían únicamente para ofrenda a los dioses, los pequeños sacrificados estaban considerados como embajadores del más allá. A veces las familias ofrecían la vida de uno de sus hijos, pero en otras ocasiones el sacrificio les era impuesto. En un siglo de historia, el imperio Inca se extendió sobre alrededor de 4.000 kilómetros. Al momento de la conquista española en 1532, los Incas con base en la ciudad de Cuzco, en el Perú, representaban más de 12 millones de personas.

Tres niños en las alturas del Llullaillaco
Los sacrificios de los niños eran parte de su necesidad de unificación. Los sacerdotes obtenían niños de todas partes del imperio y recompensaban a sus familias con bienes materiales o puestos gratificantes. No hay que creer que los Incas practicaban los sacrificios humanos muy a menudo, de hecho eran más bien raros. Los niños eran considerados como más puros que los adultos; se honraban los que se sacrificaban. Se convertían en representantes del pueblo, vivían eternamente entre los dioses. Eran deificados como los dioses honorarios. Los tres niños de Llullaillaco, un varón y dos niñas, no tienen ninguna herida aparente y parecen estar en paz. El niño que tenía aproximadamente 8 años viste una túnica bastante grande, para permitirle seguir creciendo luego de su muerte. Lleva también sandalias puestas destinadas a su viaje en el otro mundo. Junto a él, los sacerdotes depositaron una ofrenda más preciada que el oro: un collar de caracoles de spondylus. Estos caracoles representaban el agua, recurso muy preciado en la región árida de los Andes. El niño fue encontrado a 2 metros de profundidad.

Una de las niñas es una joven de aproximadamente 14 años, Estatuas y objetos de cerámica fueron depositados a sus lados. Curiosamente, una túnica de hombre cubre la parte derecha de su cuerpo. Esas túnicas correspondían a un status social muy alto. Para los arqueólogos, su padre probablemente haya deseado que las prendas de vestir utilizadas en el ritual la acompañen al reino de los dioses. Esta túnica era sin lugar a dudas una ofrenda. Se encontraron pedazos de hojas de coca bajo su nariz; estas hojas sagradas para los Incas debieron colocarse luego de su muerte.

Los Incas colocaban los cuerpos y las ofrendas en nichos naturales que ellos cavaban hasta 3 metros de profundidad. Es en uno de estos nichos donde el equipo encontró la tercer momia que había sido desplazada por un rayo a más de un metro de profundidad. Es una niña de aproximadamente 8 años parcialmente quemada pero cuyo rostro quedó intacto. La niña olía aún a carne quemada cuando los arqueólogos la exhumaron. A sus lados, fueron depositados distintos objetos como estatuas, cerámicas, bolsos llenos de comida y un bolso de coca fabricado con plumas de un ave, quizás amazónica.

Este increíble descubrimiento se puede apreciar en el museo "alta montaña" de Salta, donde las momias están en exposición. Les recomiendo mucho que vayan.

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