La Antártida: es el mundo polar que se comparte, entre otros países, Argentina y Chile. Para ir al encuentro de ballenas francas y de pingüinos emperadores. Una gran cantidad de cruceros pueden tomarse partiendo desde Ushuaia en Argentina, e incluso vuelos directos a la Antártida para los más afortunados.

Acercarse a las ballenas en la Antártida

Para aquellos que tengan ganas (y sobre todo las posibilidades), solo puedo alentarles de extender la aventura aun más al extremo del fin del mundo: en la Antártida. Continente situado en mayor parte en el sur del círculo polar antártico y completamente rodeado del océano Austral. Es el continente más frio, seco y elevado (en promedio) y el mas ventoso. Está recubierto en un 98% de un manto de hielo permanente. Las condiciones meteorológicas son rigurosas y variables.

La Antártida, un continente de hielo

El continente antártico es a la vez un espacio virgen, testigo de equilibrios naturales aun poco afectado por las actividades humanas, una fuente de memoria del clima mundial en sus nieves y hielos, un punto de observación irremplazable para algunos fenómenos atmosféricos o climáticos y un entorno extremo en el cual la vida ha podido adaptarse a pesar de todo.

El Tratado de la Antártida de 1959 y sus acuerdos anexos regulan todas las actividades llevadas a cabo en la Antártida. Conforme a este tratado, todos los países que han presentado una reivindicación jurídica para algunas partes de la Antártida, aceptaron renunciar a sus pretensiones y por consecuente, ninguna parte del continente está sometida a la soberanía de un Estado (aun si Argentina y Chile, entre otros, reconocen cada uno una parte del territorio).

La Antártida es sin duda el último gran espacio natural salvaje del planeta. Sus icebergs gigantescos, sus cadenas montañosas y la soledad de su planicie polar van más allá de la imaginación, mientras que su clima estremece a los más empedernidos. Es la tierra de los extremos – bella, serena, salvaje y violenta -. Su tamaño nos supera, ya sea que la admiremos por tierra o a bordo de un avión.

La década pasada ha probado que el motor económico de la Antártida no es más la explotación minera o el petróleo, sino el turismo. El continente será quizás un lugar de cooperación internacional, libre y preservado.

Les darán la oportunidad de disfrutar de uno de los espectáculos más fascinantes del mundo: el sol de medianoche. Al Sur del Círculo Antártico, el sol no se pone durante varios meses del año…

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