El hombre Pajaro
Todas las primaveras, tenia lugar la fiesta mas grande.
Era una competencia donde cada participante tenía que alcanzar un huevo.
Evento precedido por una ceremonia religiosa consagrada al culto del Hombre-Pájaro.
Es la fiesta ‘Tangata Manu’. El objetivo de esta fiesta es designar un rey para la isla durante un año. Los interesados (personas de mucha influencia) esta representado por un servidor (el Hopu).

Durante la competencia, la población observa en la pendiente frente al islote esperando al vencedor y para vigilar que se respeten bien las reglas. El acantilado de Orongo esta situado en la parte de la cresta de cráter volcánico de Rano Kao que domina los altos acantilados negros donde se encuentra un pueblo con casas en forma de piragua hechas de piedra.
Aquel que trae al huevo a su amo, toma entonces el nombre de Hombre-Pájaro (o Tanga Manu, en lengua local), este encarna en la tierra el Dios Maké Maké: el Creador de Universo.
El señor ganaba poder por un año: se volvía el segundo rey de la isla u obtenía el titulo de jefe militar (cuando sabemos que las tribus de peleaba regularmente, podemos percibir mejor la importancia de este hombre).
Este competencia duro hasta fines de siglo XIX, termina desapareciendo por el hecho de la poca cantidad de pobladores nativo, a lo largo de los años, las tradiciones fueron perdiéndose.
Después de la fiesta, el guerreo que llevaba el huevo se hacia afeitar la cabeza y debía quedarse por un año (hasta la próxima celebración) dentro de una gruta. Muy pocas personas tenían derecho a verlo y sus comidas eran preparadas por ciertas personas habilitadas (en su mayoría, monjes). Estaba sometido a severas prohibiciones por su carácter sagrado.