Me parece normal como primer ‘archivo’ hablarles del Mate.
Ya que verán, muy rápidamente y por todos lados, a personas tomando mate en su viaje por Argentina.
Más que un símbolo, el mate es una religión en este país.
Tanto en la ciudad como en el campo, se consume mate sin moderación y deja, a veces, perplejos a los visitantes.
El mate, llamado también ‘el te de Paraguay’, es una bebida natural y energizante consumida cotidianamente en América del Sur, particularmente en Argentina, Paraguay,
Uruguay y en Brasil pero también en Medio Oriente (Siria, Liban). La Argentina es el más grande productor de yerba mate en el mundo y el principal consumidor.

En América del sur, el mate es mucho más que una simple infusión, es un arte de vivir, un ritual cotidiano, un símbolo cultural inmejorable de ‘compartir’ con propio lenguaje. Generalmente, el mate se toma en grupo, símbolo de amistad. Ofrecer
un mate es un gesto amable y una demostración de hospitalidad.
El mate se toma en el hogar, en el trabajo, en un paseo…en todo lugar, a lo largo de todo el día y a toda edad. Algunos niños toman mate con leche mientras que los adolescentes agregan café a la yerba mate a la hora de estudiar!
Amargo, más o menos dulce, con miel o aromatizado con hierbas…cada uno pone su toque personal.
El mate es una excelente fuente de antioxidante mineral. Contribuye a combatir el cansancio mental y físico, mantenerse atentos, refuerza la memoria y tonifica las funciones cardiacas, participa también en bajar el colesterol.
El mate es un buen aliado a la hora de adelgazar! Estabiliza naturalmente el apetito. Favorita la digestión y el funcionamiento intestinal. Permite aumentar la resistencia, refuerza el sistema inmunológico, para combatir alergia, esclarecer la mente, combatir la depresión y mucho más.
El mate es principalmente reconocido por la gente del campo, los ‘gauchos’, como un fiel aliado en la ruda jornada. Cuando están solos en las inmensas planicies de la Pampa o en la aridez de Patagonia, es un compañero y un entretenimiento…pero en grupo es sobretodo un gesto social. El mate anima los círculos sociales, va dando la vuelta entre los invitados y cada uno comparte así un buen momento en reuniones improvisadas que dan lugar a las famosas ‘charlas’ (interminables a veces). No importa la hora, siempre hay un buen pretexto para el mate.
Rechazar un mate, seria quedar fuera del círculo…