La Patagonia chilena esta compuesta por sitios de nombres elocuentes que son sinónimos de aventura y fin del mundo: Punta arenas, estrecho de Magallanes, Cap Horn, etc…
La Isla Carlos III es un pequeño isla que no tiene nada de paradisíaco, se los digo desde ya. Muy pequeño (se podría recorrer a pie en 2hs), se sitúa a 10hs aproximadamente en barco desde Punta Arenas; perdida en el estrecho de Magallanes, donde tormentas y vientos fuertes son moneda corriente.
Nada mas que esta travesía, es un viaje completo en si mismo. No pude impedirme imaginar las condiciones en las cuales tuvieron que transcurrir las primeras expediciones, afrontando los elementos naturales de la región, con pocas herramientas y en pleno asombro. Esta 'ruta", no la recomiendo a personas que sufran mareos ni a los niños.

Luego de un día pasado en el mar, percibiremos la Isla Carlos III; con su aislamiento total, y un espectáculo grandioso: la fauna marítima de los alrededores y las famosas ballenas jorobadas.
Es esta escenografía irreal, yo estaba a bordo de uno de los raros barcos que circulan la zona para la observación de mamíferos.
Diferentes salidas son posibles para observar las ballenas, lobos marinos, pingüinos, albatros…también un glaciar (sin nombre) y cormoranes volando alrededor. De vez en cuando, se pueden observar orcas de paso por la zona.
El hospedaje en la isla es simple, lo clasificaría de "confortable" si tomamos conciencia que nos encontramos a un día en barco de toda tierra habitada. El sitio es mantenido por científicos que viven en la temporada.
Podrán conversar largas horas con ellos. Estos estudian los comportamientos de ballenas, y saben reconocerlas y diferenciarlas unas de otras. Al momento, 103 ballenas son identificadas con precisión.
Para los amantes de sensaciones fuertes, una salida en kayak de mar para acercarse a algunos metros de estos mamíferos es inimaginable… (lo recomiendo profundamente).